No hay tiempo que perder

Editorial

0
380

Arranca un nuevo año y con él 365 días que, cada uno con sus horas y minutos, se antojan como nuevas, necesarias e irrenunciables oportunidades para seguir creciendo como comarca.

Creciendo en todas y cada una de las facetas/áreas que importan e influyen en la vida de sus ciudadanos, instituciones, empresas y colectivos.

Y es que pese a que, más aún en estos tiempos de crisis, el ‘estómago’ está por delante de todo -no están las cosas para tirar cohetes aunque algunos así lo consideren-; no hay que olvidar que también se debe seguir avanzando para alimentar esos otros ‘estómagos’ que hablan de participación ciudadana, de apertura de las instituciones a los ciudadanos, de derechos en favor de la igualdad, de desarrollo sostenible o, sin ir más lejos, de proyecto común de territorio más allá de partidismos, egoísmos e intereses cortoplacistas.

Basta con observar, analizar o, simplemente, imaginar por un momento el largo camino que aún tiene por recorrer la comarca en muchas de estas facetas y, no menos importante, las potencialidades en positivo para ello para ser conscientes de que no hay tiempo que perder.

Que, como se suele decir, toca ‘ponerse las pilas’ en favor de una comarca más reconocible en sus objetivos comunes, más participada por sus ciudadanos, más igual desde el punto de vista de género y sexo y, sobre todo, más convencida de unas posibilidades que no están al alcance de todos los territorios.

Doce largos meses que no se pueden dejar escapar y que ahora, cuando parece que las conciencias, públicas y privadas, se han visto sacudidas por un escenario que nadie acertaba a vaticinar, se antojan más fundamentales que nunca para dibujar el futuro que se persigue en cada uno de los ámbitos.

Como se suele decir, sobran mimbres para un futuro mucho mejor.

No hay comentarios

Dejar una respuesta