Momento para ser diferentes

Editorial

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Juan Manuel Reina
Juan Manuel Reina

Mientras que en las alturas, por acción o, lo que es peor, omisión, se siguen librando y escenificando batallas que favorezcan consensos y pactos que, más allá de la pluralidad escénica del Congreso de los Diputados, reafirmen que de verdad ha llegado ese tiempo nuevo tan cacareado; aquí abajo, en tierra firme, la vida continúa y, con ella, la necesidad de seguir trabajando, inventando y apostando cada día en favor del desarrollo y el empleo.

Buen ejemplo de ese no parar, de esa necesidad permanente de innovar, lo vimos y vivimos días atrás en Villaluenga del Rosario. Catedral y santuario del queso artesanal en el que los grandes maestros queseros de la Sierra de Cádiz, los más veteranos y también los más jóvenes, demostraron que cuando existe eso que llaman perseverancia las cosas acaban por llegar o, en el peor de los casos, están más cerca.

Decía hace unos días Paco Ortiz, presidente de Xtraice, en la II Convención Empresarial de la CEC que la fórmula del éxito, de todo reto empresarial (yo también lo aplicaría al plano personal) es ser diferentes y, a ello, unir pasión y confianza. Una pócima que, sin lugar a dudas, demuestran ‘beber’ a diario los queseros, los maestros de la piel, los ganaderos, los agricultores, etc. de una comarca decidida a avanzar, lejos de distracciones más propias de quienes no tienen la obligación diaria de tocar la tierra.

Por tanto, no estaría de más que, a quienes se les supone la mayor de las responsabilidades sobre el bien común, echaran estos días mano de la perseverancia, la entrega y el riesgo de nuestros queseros, ganaderos, agricultores, etc. y, de paso, bebieran un poco de esa pócima para ser diferentes y dejar atrás las viejas formas; mostrar una verdadera pasión por el bien común y, de paso, confiar en los otros, más allá de las posturas y las líneas rojas. A eso se le llama éxito de la democracia.

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