Escenario de reflexión

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Hace unos días salí a dar una vuelta por la noche huyendo del calor. Daba gusto pasear por la avenida de la feria de Villamartín, toda llena de gente, supongo que haciendo lo mismo que yo, huir del calor.

Tuve la suerte de saludar a muchos amigos y amigas, entre ellos algunos militantes y simpatizantes socialistas con los que tuve el inmenso placer de intercambiar alguna que otra reflexión.

La idea sigue siendo la misma: “lamento”.

Yo solo les dije que era ahora cuando realmente empezaba esto, me refería a la recuperación del espacio político perdido. Perdido por jugar en exceso con la política.

Ese juego nos llevó primero a perder la batalla política, y ahora nos puede llevar a perder la batalla ideológica, y eso si que es mucho peor que perder todas las elecciones del mundo como se suele decir.

El voto de la ciudadanía es incuestionable, pues es el mayor ejercicio soberano y que mantiene nuestra democracia; por tanto los ciudadanos no se equivocan, nos equivocamos los partidos… bueno, hoy día los que los dirigen.

Les decía a los amigos que ahora es el momento de volver a la Casa del Pueblo, dejar las expectativas personales y sus “alforjas” y volver a encontrarnos en libertad sin miedo a perder nada.

El PSOE es necesario para el equilibrio de nuestra democracia, la derecha ha jugado a cargárselo, a mandarlo no solo a la oposición, sino a mitad del océano por lo menos; el invento Podemos no ha sido otra cosa, en la que como colegiales hemos caído haciendo los tontos.

Al igual que el intento de formar gobierno con la carnaza de Ciudadanos; y ahora la derecha implacable viene de nuevo a intentar destruirnos.

Dejémonos de historias, lamentos y cuentos varios y volvamos al principio: reformemos nuestra propia democracia interna, desalojemos los clientelismos envenenados y brindemos la oportunidad a los que pierden se marchen con dignidad, cumplamos con el noble ejercicio de la auto critica en libertad, pero por Dios, no huyamos adelante.

El partido nos es propiedad de nadie, en cambio es de todos.

Dejemos gobernar a quien ha ganado, al depositario de la voluntad popular, y salgamos de las trincheras a la calle, y si es de los despachos mejor, y digamos con claridad que primero está España y los españoles, expliquemoslo con serenidad y rigor, pero no entremos en el juego que nos vuelven a preparar.

Y ánimo a todos y todas. Queda mucho por hacer, la pena es que esto es para convencidos, porque tal vez sobren asalariados de la política.

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